Hoy es domingo de Resurrección... para mi y creo que para los cristianos en particular (al menos, los que realmente lo son) es una fecha especial... Jesús venció a la muerte... Cristo Resucitó!!!!
Precisamente en un culto de una iglesia en Canadá que ahora vemos puntualmente, (una de las cosas buenas de estar encerrado que podemos hacer) estaban cantando una canción que en mis momentos más difíciles, me ayudó a enfrentar el mañana... "Porque EL VIVE":
Dios nos envió a su hijo Cristo,
EL es salud, paz y perdón,
Vivio y murio por mis pecados,
vacia esta la tumba porque EL vencio.
Porque EL vive, yo espero el mañana,
Porque EL vive, ya no hay temor,
Porque yo se, que el futuro es suyo,
Vale la pena vivir por EL.
Yo se que un dia con Cristo subire,
Y allá con EL yo reinaré,
Y en su presencia a EL tributare
toda la gloria pues su obra soy.
Esta pandemia nos ha sacado a muchos de nuestra sensación de seguridad, basada en nuestra capacidad de "hacer dinero", nuestra buena salud, la juventud (A esa edad pensamos que nada puede dañarnos), nuestra inteligencia (que no siempre es sabiduría), la posición social o politica, nuestra libertad...
De un momento a otro nos encontramos encerrados, con temor de acercarnos a otros, aun de nuestra familia extendida, por temor a que nos "puedan contagiar" o nosotros a ellos, estamos preocupados por nuestros ingresos, salvo algunos pocos, los demás no sabemos cómo será nuestro futuro en un mes, si tendremos trabajo, negocio, inversiones... más aún los que dependen de la generosidad (más bien obediencia) de los demás, como los obreros cristianos, que en su mayoría trabajan a tiempo completo y a los que precisamente se les "exige" mayor generosidad, a los que todos buscan para conseguir "ayuda" (económica, la mayoría) y que no saben si podrán cumplir con sus responsabilidades, primero las de SU familia... luego ministeriales...
Estos son tiempos donde el futuro se presenta negro para muchos, para otros pocos, prometedor... la gran mayoría solo ve que sus posibilidades de sostenerse y a sus familias se evapora rápidamente y no tienen a quien acudir...
Lamentablemente para esa gran mayoría (cristianos incluidos), sacaron a Dios de sus vidas, creyendo que no le necesitaban por esas cosas que describimos arriba, pero que con la pandemia, hemos descubierto que fácilmente pueden desaparecer... Cuál será nuestro futuro???
Porque EL vive, yo espero el mañana, porque EL vive, ya no hay temor...
Cuando se lee, simplemente son palabras, si las mismas no están sustentadas en la fe, pero, FE EN QUE o QUIEN?...
Si ya se, diran los que no creen, el Dios... la virgen (mala elección)
o cualquier otra forma o idea que tengas de Dios (cada uno tiene un "dios" que se ajusta a su manera de ver la vida) la mayoría, un "dios" que pueden usar y dejar a su conveniencia, pero en el que no confían en los momentos de dificultad... y al que no quieren someterse para hacer SU voluntad...
El Dios en el que como cristiano confío, es el que describe la Biblia, el que nos creo, al que ofendimos con nuestros pecados y para salvarnos, vino como a vivir como un hombre, sabiendo que tenia que morir, según el plan que EL MISMO DISEÑO PARA SALVARNOS... Pero, y aquí viene el secreto en el que se fundamenta nuestra fe.... RESUCITÓ!!!! EL VENCIÓ A LA MUERTE, por eso tiene el poder de vencer cualquier cosa que nos amenace si somos sus hijos, pero no cualquiera es su hijo, porque aunque el ama al mundo y quiere salvar a todos, solo salva a los que SE ARREPIENTEN Y SOMETEN A SU VOLUNTAD... a eso le llamamos "entregarse a Cristo", renuncio a mi voluntad, para hacer la de EL, sabiendo que lo que EL quiere para nosotros es lo mejor y que su compromiso a nuestra obediencia es: "Yo estaré con vosotros, TODOS los días, hasta el fin del mundo" (Mateo 28:20)...
Entonces si estamos seguros que EL estará con nosotros SIEMPRE, eso implica que no solo estará con nosotros cuando las cosas están bien, sino, precisamente cuando todo parece ir mal... Esa certeza hizo que desde el inicio de la iglesia, hombres y mujeres que obedecían a Jesús, estuvieran tan confiados en los peores momentos de la historia, sabiendo que sea aquí o en el cielo recibiremos nuestra recompensa... "Porque a los que Dios aman, todas las cosas ayudan a bien" (Romanos 8:28)... Y como podemos amar a Dios??? Obedece, sirvele, adorale siempre...
Entonces si tu haces tu parte Dios hará la suya y como "Dios no es hombre para que mienta ni hijo de hombre para que se arrepienta, EL dice y hace, EL habla y lo ejecutara" (Números 23:19)... Podemos tener la seguridad de que en estos tiempos de pandemia, perdida de ingresos, persecución por grupos que odian a Dios y sus hijos, EL estara siempre con nosotros... aun cuando no "sintamos" que esta... Te invito a confiar en EL...
https://www.youtube.com/watch?v=UnrXWHN8SVk
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Monday, April 13, 2020
Porque EL vive, No temo el mañana...
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Thursday, September 12, 2019
Una reflexión sobre los suicidios de pastores
Estoy de acuerdo con la mayoría de lo que afirma el autor de este articulo... Pero hay que hacer algunas salvedades:
1. Muchos entran al ministerio por emoción, no por llamado.
2. Estas personas, no tienen preparación Bíblica adecuada, algunos mucho menos una comunión espiritual sana.
3. En la mayoría de casos descritos por el autor, son personas mas o menos de 30 años, del grupo llamado "milenials" estos se mueven según su estado de animo, se ofenden por cualquier cosa, si los confrontas con la verdad, entran en crisis emocionales, por lo que, no soportan la presión que el ministerio pastoral exige.
4. Otros entran al ministerio, por que "tengo que reemplazar a mi padre" como fue uno de los casos, nuevamente no tiene llamado.
5. En todos los casos, los pastores debemos ser honestos con nosotros, la congregación y sobre todo con Dios, si sabemos que tenemos un problema que no podemos manejar, dejemos en pausa el ministerio, busquemos ayuda profesional y espiritual.
6. Las congregaciones deben ver al pastor como un siervo con limitaciones como ellos, no como "alguien que debe estar a mi disposición 24/7/365, es un hombre que tiene facturas que pagar, bocas que alimentar, miedos que enfrentar y necesita ayuda, oración, animo y un SUELDO que le permita vivir tranquilo (mucho de lo que provoca crisis serias, es la falta de dinero)... Lo malo es que muchos creen que él debe "vivir por fe" y "dedicarse al ministerio" solamente... dejando la familia para servir, viviendo con limosnas.
Articulo citado:
HERIR AL PASTOR. Sobre el suicidio del Pr. Jarrid Wilson. Ayer, precisamente en el Día de Prevención del Suicidio, me fui a dormir con la triste noticia del suicidio de otro pastor. Ya son unos diez pastores prominentes que se han quitado la vida en los últimos años. Algunas personas se incomodan cuando se habla de esto, pero la verdad es que según datos de la OMS una persona se quita la vida cada 40 segundos. En la franja de edad de 15 a 29 años el suicidio es la segunda causa de muerte a nivel mundial. Ocurren más de 800,000 suicidios cada año.
El pastor Jarrid Wilson tenía 30 años, estaba casado y tenía dos hijos pequeños. Era pastor asociado de Harvest Christian Fellowship, una mega iglesia del sur de California. Dinámico predicador y maestro, el Pr. Wilson era conocido por su trabajo en favor de las personas con tendencias suicidas. Autor de varios libros, él mismo había compartido su lucha personal contra la depresión y las ideas suicidas. Pero no pudo ganar su propia batalla.
Aquí mismo el año pasado escribí una extensa nota sobre el suicidio del Pr. Andrew Stoecklein que se llamó "Curas en el monasterio". (La pueden leer aquí: https://andresmira.blogspot.com/…/curas-en-el-monasterio-so…).
Que el suicidio hoy es una epidemia no hay ninguna duda, que esté afectando a tantos pastores y líderes espirituales nos llama a la reflexión. La mayoría de los casos conocidos en los Estados Unidos se trató de pastores de iglesias grandes, conocidos y relativamente jóvenes de entre 30 a 60 años. Pero también los ha habido de iglesias pequeñas y también ha ocurrido en Latinoamérica, como el caso de la pastora que se quitó la vida en Brasil hace algunos meses. Aunque muchos se rasguen las vestiduras por esto, debo decir que la primera causa de por qué pastores se quitan la vida es porque son humanos. A mucha gente no le gusta reconocer esto, los pastores son personas, seres humanos sujetos a las pasiones, problemas y dificultades de cualquier otro ser humano. Las personas tienden a idealizar a los pastores y la verdad es que muchos pastores fomentan eso.
La segunda realidad es que las enfermedades mentales, la depresión y los desórdenes emocionales hay que tomarlos muy en serio. Así como cuando nos duele una muela vamos al dentista, o cuando nos duele el estómago vamos al doctor, también debemos buscar un especialista cuando nos duele el corazón. Pero no me mal entienda, es una irresponsabilidad decir que si te haces cristiano todo se te va a arreglar. Si te haces cristiano vas a restaurar tu relación con Dios y vas a alcanzar la salvación de tu alma, pero luego vas a tener que tratar con todas las situaciones de la vida, a luz de los principios del reino de Dios. Parte de eso es entender que no todos los problemas son espirituales y no todos las situaciones se arreglan con oración y ayuno. Hay enfermedades mentales que requieren ayuda especializada y la verdad es que no todos los pastores están entrenados para darla.
La tercera realidad es que el trabajo pastoral es una tarea que muchas veces se desarrolla bajo una presión extrema. Conscientemente o no, los pastores están sometidos a niveles de estrés, agotamiento y tensión como pocas profesiones en el mundo. La gente es muy demandante y sus necesidades nunca se acaban. Por lo general los pastores son, somos, personas con una notoria inclinación a complacer a los demás, a buscar la aprobación, a satisfacer todas las necesidades y tenemos un alto nivel de dedicación y entrega a nuestro trabajo. En otras palabras trabajamos demasiado, descansamos poco y dormimos mal. Nos olvidamos que la iglesia es de Cristo y que él ya murió por las personas, no tenemos que hacerlo nosotros. Nuestra vida familiar es postergada y relegada por las urgencias y demandas del ministerio. Predicamos una vida abundante que no vivimos. Hablamos muchas veces de una felicidad que no disfrutamos.
La cuarta realidad es que pocas congregaciones cuidan a sus pastores y velan por ellos como debe ser. Tengo la dicha de estar en una de ellas, pero una gran mayoría piensa que el pastor debe orar por todo el mundo y que él no necesita oración. Piensan que él debe hablar con todo el mundo aunque él mismo no tenga con quien hablar. Creen que él tiene o debe tener, una respuesta para todo, una sonrisa permanente y un gozo a flor de piel. Él debe ser bombero, psicólogo, consejero matrimonial, asesor financiero y si se necesita, electricista o pintor. Si no llena esos requisitos no califica para ser pastor, decimos y los zapatos le quedan grandes. Pocas iglesias son conscientes y responsables del cuidado y la protección que deben dar al pastor y a su familia. Como refieren las escrituras, si el enemigo quiere destruir una congregación y dispersar a las ovejas, herirá al pastor. En muchos lugares lamentablemente, ministerio es algo que hace un solo hombre ante una multitud de espectadores que ponen diezmos y ofrendas. Nada más alejado del concepto bíblico de lo que es una iglesia. Una iglesia que va a impactar a una generación es una comunidad de fe donde cada uno es un ministro equipado para cumplir la gran comisión, dirigidos por un líder que al cabo del día no es más que un siervo.
La quinta realidad es que un mundo enfermo necesita una iglesia que sane, no que condene. Una iglesia que memorice Juan 3:16 pero que practique Juan 3:17.
Andres Miranda
Houston, Septiembre 2019
1. Muchos entran al ministerio por emoción, no por llamado.
2. Estas personas, no tienen preparación Bíblica adecuada, algunos mucho menos una comunión espiritual sana.
3. En la mayoría de casos descritos por el autor, son personas mas o menos de 30 años, del grupo llamado "milenials" estos se mueven según su estado de animo, se ofenden por cualquier cosa, si los confrontas con la verdad, entran en crisis emocionales, por lo que, no soportan la presión que el ministerio pastoral exige.
4. Otros entran al ministerio, por que "tengo que reemplazar a mi padre" como fue uno de los casos, nuevamente no tiene llamado.
5. En todos los casos, los pastores debemos ser honestos con nosotros, la congregación y sobre todo con Dios, si sabemos que tenemos un problema que no podemos manejar, dejemos en pausa el ministerio, busquemos ayuda profesional y espiritual.
6. Las congregaciones deben ver al pastor como un siervo con limitaciones como ellos, no como "alguien que debe estar a mi disposición 24/7/365, es un hombre que tiene facturas que pagar, bocas que alimentar, miedos que enfrentar y necesita ayuda, oración, animo y un SUELDO que le permita vivir tranquilo (mucho de lo que provoca crisis serias, es la falta de dinero)... Lo malo es que muchos creen que él debe "vivir por fe" y "dedicarse al ministerio" solamente... dejando la familia para servir, viviendo con limosnas.
Articulo citado:
HERIR AL PASTOR. Sobre el suicidio del Pr. Jarrid Wilson. Ayer, precisamente en el Día de Prevención del Suicidio, me fui a dormir con la triste noticia del suicidio de otro pastor. Ya son unos diez pastores prominentes que se han quitado la vida en los últimos años. Algunas personas se incomodan cuando se habla de esto, pero la verdad es que según datos de la OMS una persona se quita la vida cada 40 segundos. En la franja de edad de 15 a 29 años el suicidio es la segunda causa de muerte a nivel mundial. Ocurren más de 800,000 suicidios cada año.
El pastor Jarrid Wilson tenía 30 años, estaba casado y tenía dos hijos pequeños. Era pastor asociado de Harvest Christian Fellowship, una mega iglesia del sur de California. Dinámico predicador y maestro, el Pr. Wilson era conocido por su trabajo en favor de las personas con tendencias suicidas. Autor de varios libros, él mismo había compartido su lucha personal contra la depresión y las ideas suicidas. Pero no pudo ganar su propia batalla.
Aquí mismo el año pasado escribí una extensa nota sobre el suicidio del Pr. Andrew Stoecklein que se llamó "Curas en el monasterio". (La pueden leer aquí: https://andresmira.blogspot.com/…/curas-en-el-monasterio-so…).
Que el suicidio hoy es una epidemia no hay ninguna duda, que esté afectando a tantos pastores y líderes espirituales nos llama a la reflexión. La mayoría de los casos conocidos en los Estados Unidos se trató de pastores de iglesias grandes, conocidos y relativamente jóvenes de entre 30 a 60 años. Pero también los ha habido de iglesias pequeñas y también ha ocurrido en Latinoamérica, como el caso de la pastora que se quitó la vida en Brasil hace algunos meses. Aunque muchos se rasguen las vestiduras por esto, debo decir que la primera causa de por qué pastores se quitan la vida es porque son humanos. A mucha gente no le gusta reconocer esto, los pastores son personas, seres humanos sujetos a las pasiones, problemas y dificultades de cualquier otro ser humano. Las personas tienden a idealizar a los pastores y la verdad es que muchos pastores fomentan eso.
La segunda realidad es que las enfermedades mentales, la depresión y los desórdenes emocionales hay que tomarlos muy en serio. Así como cuando nos duele una muela vamos al dentista, o cuando nos duele el estómago vamos al doctor, también debemos buscar un especialista cuando nos duele el corazón. Pero no me mal entienda, es una irresponsabilidad decir que si te haces cristiano todo se te va a arreglar. Si te haces cristiano vas a restaurar tu relación con Dios y vas a alcanzar la salvación de tu alma, pero luego vas a tener que tratar con todas las situaciones de la vida, a luz de los principios del reino de Dios. Parte de eso es entender que no todos los problemas son espirituales y no todos las situaciones se arreglan con oración y ayuno. Hay enfermedades mentales que requieren ayuda especializada y la verdad es que no todos los pastores están entrenados para darla.
La tercera realidad es que el trabajo pastoral es una tarea que muchas veces se desarrolla bajo una presión extrema. Conscientemente o no, los pastores están sometidos a niveles de estrés, agotamiento y tensión como pocas profesiones en el mundo. La gente es muy demandante y sus necesidades nunca se acaban. Por lo general los pastores son, somos, personas con una notoria inclinación a complacer a los demás, a buscar la aprobación, a satisfacer todas las necesidades y tenemos un alto nivel de dedicación y entrega a nuestro trabajo. En otras palabras trabajamos demasiado, descansamos poco y dormimos mal. Nos olvidamos que la iglesia es de Cristo y que él ya murió por las personas, no tenemos que hacerlo nosotros. Nuestra vida familiar es postergada y relegada por las urgencias y demandas del ministerio. Predicamos una vida abundante que no vivimos. Hablamos muchas veces de una felicidad que no disfrutamos.
La cuarta realidad es que pocas congregaciones cuidan a sus pastores y velan por ellos como debe ser. Tengo la dicha de estar en una de ellas, pero una gran mayoría piensa que el pastor debe orar por todo el mundo y que él no necesita oración. Piensan que él debe hablar con todo el mundo aunque él mismo no tenga con quien hablar. Creen que él tiene o debe tener, una respuesta para todo, una sonrisa permanente y un gozo a flor de piel. Él debe ser bombero, psicólogo, consejero matrimonial, asesor financiero y si se necesita, electricista o pintor. Si no llena esos requisitos no califica para ser pastor, decimos y los zapatos le quedan grandes. Pocas iglesias son conscientes y responsables del cuidado y la protección que deben dar al pastor y a su familia. Como refieren las escrituras, si el enemigo quiere destruir una congregación y dispersar a las ovejas, herirá al pastor. En muchos lugares lamentablemente, ministerio es algo que hace un solo hombre ante una multitud de espectadores que ponen diezmos y ofrendas. Nada más alejado del concepto bíblico de lo que es una iglesia. Una iglesia que va a impactar a una generación es una comunidad de fe donde cada uno es un ministro equipado para cumplir la gran comisión, dirigidos por un líder que al cabo del día no es más que un siervo.
La quinta realidad es que un mundo enfermo necesita una iglesia que sane, no que condene. Una iglesia que memorice Juan 3:16 pero que practique Juan 3:17.
Andres Miranda
Houston, Septiembre 2019
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